lunes, 27 de abril de 2015

Puertas al norte y al sur



PUERTAS AL NORTE Y AL SUR se abren  en mí. Un silencio que al saberse tal siempre quiere estallar en derroche de actos.

En el comienzo, no fui más que sombra de  sombra, La Rosa, de sobrenombre  pronombre y ventosa; moviendo los muebles, haciendo lugar a la nada misma.
Una sombra, La Rosa, su pronombre ventosa que abrió en norte a la puerta.
Para poner en ventaja la casa,  a la que vendría Montaña , según ella, a contar  verdad.
Nunca nos vimos.
Ni flor, ni hermosa.
Nunca oí yo la voz pálida, ni tumultosa.
Ni la ví perderse o moverse.
Por eso fue que creí que  nadie vendría.
Y me dispuse a salir pero la puerta se abrió en sur. 
Llegaron tres desconocidos a  hacer sus reclamos de obra inconclusa.
Cuando sombra la Rosa de sobrenombre pronombre y ventosa,
que había renunciado a querer conocer,
Les hecho el ojo.
Se quedó  a oír y a ver.
 Sabiendo que no había “filiatría”
Fluoreció en pensamientos de cooperación.
Que ellos celebraron porque ellos también fluorecían a más no poder. 
Compartieron la cena, el amor por el vino, la música, la exageración.
Compartieron  la risa causada por todos los perros que se acercaban a morderles los talones.

Tarde o temprano sortearé el vértigo y tendré que mirar a los ojos:
Narcotizados,  normales,
Asustados y quebradizos que me muestre el espejo;
Me peinaré el jopo de sombra, La Rosa,
embelleceré mi sobrenombre pronombre y ventosa diré:
“mis obras también están inconclusas y ya no existen como  tal.
Sólo existe la sombra y esos muebles apilados.
Entonces los supuestos forasteros, agrandarán sus ojos y arrasarán con ella y con todo, menos con mi existencia de sombra, de sombra de Rosa.
Porque no era a mí a quien buscaban, ni a  la sombra, ni a la Rosa, no era para mí, ni para ninguno de ellos su teatrito.
Pero entonces no quedará más que ponernos en nuestro lugar,
La nada misma
Y yo,  ya no sombra de sombra, ni de Rosa, ni de na´
Tendré que susurrarles sin entender el canto.
Yo que nada sé, ya no seré quien era porque ahora mismo soy otra.
Y siendo yo, quien antes no pudo haber sido jamás.
Nazco en este instante sabiendo que es para morir.
Agradeceré la dicha de saberme enredada en telarañas de pena
Y agradeceré mi nacimiento de saberme nacida y no en sueño.
Pronunciando que  no sabía de mi nacimiento, menos de mi pesar,
Que no era en mi sueño en el que habitaba.
Que pasé por él,  un día como otro en los que no notaba ninguna diferencia.
Pero era lunes, era abril y era extraño que  hiciera calor.
1)      Y como no sabía  que le seguía los pasos a la sombra de la rosa, tampoco me dejé ver por ella, pero iba rodeándola.
2)      a lo mejor, sin decir detenga mis pasos, decida apartarme y haga voto de silencio porque ¿Quién soy yo para decir todo lo que veo?, ¿para quién  decir y qué?
3)      nunca fui la escriba, y ya no puedo hablar sólo de amor porque mentiría,
4)      tampoco soy la sombra, tampoco la Rosa
¿quién es capaz  de reconstruir un relato con  tantos espacios en blancos como silencios o como temas de los que mejor no hablar porque duelen.
Todo ese vértigo 1), 2), 3), 4) me empujó , no sé de qué lado de la puerta, ni sé si me echó para atrás  o para arriba, todo ese vértigo al mirar, deja  atrás mis pasos que perecen antiguos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario