viernes, 20 de diciembre de 2013

Desnudez

El crecimiento del cuerpo hace estallar los cristales de una jaula.

Fantasmas, ánimas y monstruos: espejos que la rodean.

Primario quiere ser el llanto, hasta conocer su verdadera voz.


Las hermanas son un coro de virgenes desatando los nudos de los talones hechos con furia por el oficial Sonia.

La lejanía selvática, rever-de-ser de una persona que quiere entenderlo todo. No hay rima en eso.


La verdad es bella por verdad; en cambio la belleza no es verdad por belleza.

Desnudarse,
Saberse desnuda,
Quitarse el peso.
También el peso de la exposición. La humillación es por años, siglos, de tergiversación, de oscuridad...
¿Qué están diciendo los que hablan mi lengua al decir "strip tease"?
Quiero apartarme de mi madre para ir al lado de la mujer, gritar hasta África desde la avenida más ancha que conozco y si vuelvo a algún sitio del que me fui será para volver al útero del universo.

Pienso en la desnudez de las piezas de los museos, en las líneas formando esculturas en el medio de la ciudad.

A la gente le importa un carajo la gente pero estoy viendo personas.
En la Calle Moreno al 800 unos niños se llevan las cosas, antes conversamos.
Creo que soy amiga de ellos del de Boca, del de gorra y del más pequeño que se queda atrás.
Por qué se queda más atrás: creo en el temor de sus ojos.

Les hablo a los tres:
_Hay que hacer posible que desde acá salgan más cuadros sin discordia el 15 de junio del 2014.
Todos queremos llegar al Mundial, el tema es el medio de transporte que uno elige que es uno, papá está trabajando, papá quería decir.Y yo quería decirle que podía ayudarlo.
_ ¿Qué tomaste amiga? ¿qué te dejó así?
_Fumé paco
_Mentira, yo fumo desde re chico y nunca me pegó así.
_Fumé paco
_Nosotros te vamos a cuidar. ¿Qué te pasó en el ojo?

No veo mi rostro, creo que soy puro ojos.
En la esquina una cajita de mc donalds acompaña la noche de otro nene.

Parada de metrobus,
los niños se fueron.










miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuándo empieza el carnaval


Fue el grito iniciático con el que caminé por Avenida Belgrano llevaba la mochila de viaje en ella vestuario, cuadernos y la computadora.
Iba vestida de jogging deportivo, encontré dos botellas de vidrio lo suficientemente grueso para servir como instrumentos percutibles, baile cruzando la senda peatonal esperaba que tal vez me escuchara Mica que vive en este barrio y con quien he bailado las veces que he bailado. Baile seguida por automóviles grises, me subí a la entrada del estacionamiento de una casa, recordé una foto que me había sacado Adrián hacia año y medio y posé desnuda, recordé lo que era y las veces que posé en el instituto de artes, recordé que era actriz, pero sobre todo medité en silencio y quietud. Algunos pasaron me vieron y siguieron caminando, otros sacaron fotos con sus celulares. Unos chicos me advirtieron que había dejado mis pertenencias en una esquina. Me querían ayudar. Me sentí monstrua, una vagina succionando, un pecho vacío y helado, una foto en un paquete de papas fritas. Tengo que atravesar esta calle, soy tan consciente de este sentimiento, que podría llamarme con el nombre de cualquiera de las mujeres que aparecen en un listado de desaparecidas. “Hay hombres malos”, me dijo una chica que sintió dolor por lo que me estaba haciendo, unos chicos me dejaron una botella de coca-cola cortada por la mitad llena de fernet, coca-cola ¿ayahuasca? Me toman fotos para subirlas a su facebook, me nalgueo. En un impulso Matadero dedico mi carne para darle de comer a las bestias, recuerdo el texto de Echeverria, me falta el gancho nada más. Repito a los gritos “hay gente mala” y agrego “nadie va a ayudar” mientras intentan vestirme, gente que podría ser Cynthia. Lloro porque no puedo sacar la voz de otra forma ahora, necesito curar, de eso se trata también el acto pero quiero que me escuchen todas las gentes buenas que son muchos más. Dejo las zapatillas que me recuerdan tanto a Jonas sobre un tacho de basura, me visto, sigo sola.